Con la coronación de Carlos de Borbón en 1734 la Italia Meridional vuelve a la independencia después de casi 230 años de dominación extranjera. El territorio que comprende las actuales provincias de Caserta y Benevento fue por lo tanto estratégico, porque limitaba con el Estado Pontificio y representaba la última defensa hacia la capital. Los acontecimientos políticos y militares llevaron a la creación de cuarteles, cárceles, barrios y escuelas militares: testimonios dejados sobre el territorio y a menudo olvidados que nos proponemos evocar con este itinerario.
Nuestro recorrido parte de Aversa donde los Borbón transformaron el Castillo erigido por el normando Rainulfo a la mitad del siglo XI en un Barrio militar de Caballería. Fue precisamente éste el punto de salida de los normandos por sus conquistas mediterráneas. A este período feudal remonta la primera instalación de la Iglesia de S. Francesco, de aquella benedictina de S. Lorenzo - hoy Facultad de Arquitectura - y de la Catedral de S. Paolo, de la que quedan en formas románico-normandas la cúpula y el ábside. De instalación angevina es la Iglesia de la SS. Annunziata, pero con notables elementos renacentistas y barrocos.

No muy lejos de Aversa se halla Marcianise donde, a fines del siglo XVIII fue erigido el Real Barrio Militar, hoy sede del Ayuntamiento, construcción con claras marcas vanvitellianas que en algunos particulares trae fuertemente a la memoria la fachada del Palacio real de Caserta. En el espacio enfrente de la Casa Municipal se halla una fuente de época ferdinandea (1794) rica en elementos que exaltan las virtudes militares de los Borbón. La huella vanvitelliana es evidente en numerosas construcciones del casco antiguo gracias a la obra de Gaetano Barba, arquitecto de la escuela de Vanvitelli; a él se debe el dibujo del Convento de San Pasquale realizado por las mismas maestranzas de Caserta que, según la tradición, utilizaron también los residuos de la construcción del Palacio real. Otros edificios religiosos de valor son la Catedral dedicada a San Michele Arcangelo, y la magnífica Iglesia de la Annunciata del siglo XVI, ampliada en el siglo XVIII en formas vanvitellianas.
Grande importancia militar tuvo Capua, en época borbónica casi una ciudad-cuartel, construida a la mitad del siglo IX por los longobardos en fuga de la antigua Capua romana a causa de las correrías sarracenas. Protegida por el asa natural del Volturno, la ciudad fue ceñida con fuertes murallas ampliadas por Federico II, que hizo añadir la magnífica Puerta, de la que quedan dos Torres, inspiración por muchas obras del Renacimiento, parcialmente destruída en 1557 durante la construcción del Castillo de Carlos V (actual sede del Laboratorio Pirotécnico del Estado). En cambio, el Castillo delle Pietre, realizado utilizando mucho material residuo de Capua Vetere, data de la edad normanda. En época borbónica las estructuras militares fueron implementadas con cuarteles, polvorines y sobre todo con la Sala de armas, destinada a la toma de hábito y al armamento de los soldados, que custodió preciosas colecciones de armas y armaduras (aún en custodia hoy día en el Museo de Capodimonte). Rica la arquitectura sagrada, con excepcionales, raros ejemplos de iglesias románicas longobardas, como S. Salvatore a Corte, S. Giovanni a Corte y S. Michele, precioso también el campanario de la Catedral. Majestuosos los edificios que demuestran la elegancia del Renacimiento meridional: magnífico el Edificio Antignano - sede de la corte aragonesa de Lucrezia de Alagno, favorita de Alfonso l Magnánimo y desde 1874 destinado a Museo Campano (que recorre la historia de la región en 32 salas) -, el Edificio del Municipio, cuya fachada es decorada con material residuo del Anfiteatro Campano, y el Edificio Fieramosca (siglo XII, modificado en el 400) a los que se accede por Porta Napoli( siglo XVI).
Las señales del empeño militar de los Borbón también son evidentes en Casagiove; el centro, que surge en las inmediatas vecindades del Palacio real, se desarrolló en el siglo XVIII debido a la necesidad de hospedar a los trabajadores ocupados en la construcción del Palacio Real de Caserta. Sucesivamente fue instalado aquí un imponente Barrio Militar.
El itinerario continúa hacia Maddaloni, surgida en los alrededores de la antigua Calatia, destruída en el 862 por los sarracenos. Importante centro renacentista, la ciudad vivió su momento más floreciente en el siglo XVIII, y cuando el día 8 de abril de 1734 Carlos de Borbón recibió las llaves del Reino de Nápoles, agradecido, reconoció a este feudo de los Carafa el título de Ciudad. Aquí fue edificado el Colegio militar, primer núcleo de la "Nunziatella", acogido desde 1855 hasta 1859 en el edificio ducal de la ciudad antes de ser trasladado a Nápoles. En el territorio de Maddaloni surge la monumental construcción de los Ponti della Valle (de los que hablaremos más difusamente en el itinerario de las Luces) teatro de los épicos choques del mes de octubre de 1860 entre el ejército borbónico y el garibaldino. Los caídos en el combate - que marcó inexorablemente el resultado de la batalla del Volturno y la suerte de los Borbón en el Sur de Italia - son recordados con un monumento, el Ossario dei Mille, que surge a los pies del puente. Además de las vicisitudes borbónicas, hay que recordar en Maddaloni el Castillo medieval, la Iglesia de la Annunciata, la del Corpus Domini, es decir la actual Catedral ampliada con un campanario de Vanvitelli, la Iglesia de S. Francesco d'Assisi, de estilo barroco y el Convitto Nazionale.
Moviéndose hacia las espléndidas tierras del Sannio se puede llegar a Montesarchio; el actual Ayuntamiento se compone de dos fracciones, una más reciente que se extiende a los pies de la colina Caudium, teatro de la derrota romana de las "Forche Caudine" y otra, antigua, en las laderas de la misma colina, cuya cumbre es dominada por una estructura fortificada compuesta de una torre y un Castillo. Esta estructura, actualmente en fase de restauración, fue donada por el príncipe Alfonso de Avalos a Ferdinando II que la transformó en una dura cárcel donde ilustres patriotas como Carlo Poerio fueron segregados. A los pies del castillo surge la Abbazia di S. Nicola (siglo XII) mientras fuera del cinturón de fortificación numerosos son los edificios religiosos: la Iglesia y el Convento de S Francesco, (donde se piensa que permaneció el Santo) la Iglesia de la SS. Annunziata, la Iglesia y el Convento de Santa Maria delle Grazie, la Iglesia de la SS. Trinità y la de Santa Maria della Purità.
Otra cosa es hablar de Benevento: enclave pontificio definitivamente desde 1530, la ciudad fue Borbón solo por pocos años, de 1768 a 1774. La ciudad que surgió en el siglo VIII a.C., es rica en testimonios artísticos, arquitectónicos y arqueológicos. En la época samnítica, fue una importante articulación estratégica para los romanos y escenario de importantes victorias, sobre todo contra Pirro. La importancia de su posición en la Via Appia fue aumentando con el nuevo tramo que permetía llegar rápidamente a Brindisi, celebrado por el Arco di Traiano (114 a.C.). También romanos son el Ponte Leproso y el Teatro construido al final del II siglo. Tras las dominaciones godas y bizantinas, Benevento fue un importante ducado longobardo, el más duradero de Italia: de esta época es testimonio la Catedral de 5 naves, fundada por Arechi en el 762 d.C., cuyo portal es un significativo ejemplo de arte románico; la Iglesia de S. Sofía que es, junto con el Monastero delle Benedettine y el Chiostro, una de las estructuras más interesantes de la Edad Media italiana. Particularmente rico y recientemente restaurado el Museo del Sannio en la Rocca dei Rettori.
Es justo terminar este itinerario con el epílogo borbónico y la Unidad. El momento crucial para el destino del reino fue la Batalla del Volturno combatida en el mes de octubre de 1860 en varias localidades: Castel Morrone, Capua, S.Maria Capua Vetere, S.Tammaro, Caiazzo, Amorosi e S.Angelo in Formis, esta última célebre por su magnífica basílica benedictina del siglo XI, enriquecida por extraordinarias pinturas románicas. El memorable encuentro del 26 de Octubre de 1860 cuando Garibaldi saludó a Victor Emanuel rey de Italia es contendido entre la localidad de Taverna Catena y la más famosa Teano. Rica en testimonios históricos - desde allí proceden, entre otros, los primeros cuatro documentos en lengua vulgar -, Teano tiene un precioso casco antiguo medieval, enrocado en una colina alrededor del Castillo; ahí se pueden contemplar la Iglesia de San Francesco del siglo XIV, el Castillo del siglo V, el nuevo Museo Arqueológico en el gótico Palazzo dei Principi di Teano y el Anfiteatro Romano

 
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