La pasión por la buena comida no tiene tiempo, sobre todo en la mesa de un monarca. Junto a pizzas y hogazas, gran pasión de Fernando IV, junto a quesos, fruta y vinos, en la mesa de los "Borbón" no faltó nunca como "plato fuerte" una preparación a base de caza, a menudo procurada personalmente por el Rey. La caza fue la actividad típica de los aristócratas dieciochescos y fue pasión común para todas las generaciones de los Borbón. Carlos adquirió numerosos terrenos para destinarlos a fincas de caza, a las que se reservaba un sector especial de la administración borbónica llamado "Sitios Reales". La actividad venatoria en el siglo XVIII era tan funcional a la simbología conexa con el poder regio, que se consideró casi como una función de Estado. Con respecto a esto, Domenico Caravita, presidente interventor de la R. Cámara, escribió: "… Las graves curas del gobierno de los vasallos a veces obligaron a los monarcas a recurrir al descanso de las honestas diversiones, ya que en tal modo se levanta el ánimo y fortaleciendo el cuerpo más cómodamente se sustenta aquel peso" " (cfr. G.Alisio, I Siti Reali, in Civiltà del '700 a Napoli).

A menudo en los mismos Sitios se producían quesos y lácteos, se cultivaba la morera para criar gusanos de seda y la cebada para alimentar a las vacas. En particular, los reyes desarrollaron la cría bovina y la producción quesera también para contrastar el prestigio de la producción francesa. Con la leche de las búfalas se empieza justo en este período la producción de la "mozzarella", nombre que deriva de la operación de "mozzare" (cortar) con las manos el amasijo durante la elaboración.
En estas reflexiones tiene su origen el itinerario propuesto que comienza en Capriati al Volturno; En efecto, el feudo de Capriati, adquirido por Carlos de Borbón y ampliado más tarde por Fernando IV, se hallaba en una extensa reserva de caza que se desarrollaba entre la Campania y el Molise e incluía también las localidades de Venafro y Ciorlano en cuyas vecindades surgía la espléndida Finca del Torcino. Este distrito - retratado también en algunas pinturas de J.P Hackert, célebre es "Caccia al cinghiale a Venafro" conservado en el Palacio real de Caserta - representaba el límite septentrional de los territorios de caza de los Borbón; en estos mismos territorios surge hoy el oasis WWF de Le Mortine - Capriati al Volturno - Venafro.
Desplazándose al sur, hacia el litoral domitio, se llega Mondragone Antigua colonia romana con el nombre de Sinuessa ,. de la que es posible visitar las ruinas - el actual centro de población surge a los pies del Monte Petrino, donde se encuentran los restos de la Rocca del Dragone. A pesar de la actual vocación balnearia, la ciudad fue una apreciada reserva de caza de los Borbón, que sanearon aquel territorio. Desde las canteras de Mondragone, además, provenían los mármoles empleados en la construcción de los Palacios reales de Caserta y Portici. Interesante el casco antiguo que, junto a los Edificios Falco y Torcagnata, muestra algunas construcciones sagradas de valor como la Iglesia Madre di S. Michele Intra Moenia, el Convento de S. Francesco y la Iglesia de S. Rufino. Hay que recordar, en fin, la extraordinaria tradición quesera de Mondragone que tiene en la mozarela de búfala su máxima expresión.
Siempre en Terra di Lavoro, en la calle Casilina, a los pies del Monte Maggiore, se halla Calvi Risorta, la antigua Cales. Numerosos son los motivos de interés del territorio Caleno: la Gruta dei Santi y la de las Forme o Formelle - excavadas el la toba con espléndidas pinturas votivas bizantinas -, los restos del Castillo, la Catedral, construida en el siglo XII de estilo Románico. Sugestivas las ruinas de Cales: el Anfitetaro, los restos de los edificios termales y las ruinas de monumentos sepulcrales romanos. De época borbónica, en cambio, el Casino Reale del Demanio di Calvi; en el inmenso complejo, arruinado por el tiempo y la incuria, se hallaban la Torre d'Occidente, el Casino Reale - donde había un "Circo" destinado a las carreras de los caballos - y un extraordinaria, rica reserva de caza.
Otro espléndido sitio borbónico fue Caiazzo dónde el rey Carlos hizo construir la Finca della Fagianeria, adornada con edificios y casas de caza realizadas por Vanvitelli. El único testimonio de la obra del arquitecto de corte es la Palazzina Borbonica, fulcro de toda la finca, que aún encontrándose en estado de discreta conservación, ha perdido sus principales características internas. Caiazzo es una ciudad amena sumergida en una naturaleza generosa y sugestiva; hay que visitar el casco antiguo, con sus edificios nobiliarios con fachadas rococòs, la Catedral, la Iglesia de S. Francesco y su claustro, ahora sede municipal y el Castillo longobardo, construido en el siglo X y ampliado y modificado varias veces.
Junto a estas localidades escogidas por los Borbón como lugares ideales para la actividad venatoria, encontramos otros sitios que, aún presentando un "nexo borbónico" algunas veces débil, son actuales centros de excelencia para la producción vinícola. Se trata de una antiquísima tradición campana que data de la primera colonización griega, VIII sec A.C., y una auténtica pasión también de los Borbón, hasta el punto que realizaron, a mediados del siglo XVIII, la experimental Vigna del Ventaglio en San Leucio, todavía parcialmente visible, en la que las varias cepas fueron dispuestas para encontrar las mejores soluciones de producción y rendimiento vinícola.
Centro de excelencia por la producción del vino es hoy Sant'Agata de' Goti, ciudad de instalación medieval que surge en el Parque Regional del Taburno. Merecen una mención la Catedral dedicada all'Assunta (siglo X) el Museo Alfonsiano, la Iglesia dell'Annunziata, las del Carmine y de S. Francesco, cuyo Convento es actualmente sede del Ayuntamiento y por fin la Iglesia de S. Menna (siglo XI) que custodia las reliquias del Santo. En el centro samnita aún sigue viva una fuerte tradición artesanal de la que representan un espléndido ejemplo los encajes y el hierro forjado. S. Agata de' Goti, es una zona de producción vinícola DOC y con esta marca se adornan Greco, Falangina, Aglianico e Piedirosso.
En el centro del Valle Telesina se hall Solopaca , ciudad que recordamos también por el puente de cadenas hecho construir por los Borbón en 1835 sobre el río Calore y dedicado a la Reina María Cristina. En esta zona la viticultura tiene orígenes antiquísimos - como testimonian los restos de una villa rústica del I siglo A.C. - y por eso no nos causa maravilla el que Solopaca consiguió la marca DOC entre los primeros vinos de la Campania. La pasión por el vino es celebrada cada año en septiembre, cuando, con ocasión de la Fiesta de la uva, millares de visitadores atestan las calles del centro para asistir al tradicional desfile de carros alegóricos.
El itinerario propuesto se concluye en Guardia Sanframondi , localidad del Sannio septentrional famosa por la producción aceitera y vinícola. Característico el casco antiguo cuyas callejuelas suben hacia el majestuoso Castillo normando. Verdadera joya barroca es la basílica de S. Sebastiano, cuyo interior, apenas restaurado, es un magnífico ejemplo del siglo XVII napolitano. Entre los edificios de culto, muy numerosos en Guardia Sanframondi, recordamos la Iglesia dell'Annunziata y la de S. Rocco. En fin, en Guardia, según una tradición secular, se tiene cada siete años la manifestación popular-religiosa, única en el mundo, de los Ritos penitenciales en honor de la Assunta; durante esta celebración, los cuatro Barrios del país (Croce, Portella, Fontanella e Piazza) ponen en marcha procesiones emocionantes que atraen a millares de visitantes.

 
Home Mapa Oficina de Turismo
El Reino Idependiente La "joie de vivre" Las Luces
presentación intro credits
.
Caiazzo   Mondragone  
Calvi Risorta   Sant'Agata de' Goti  
Capriati al Volturno Solopaca
Guardia Sanframondi