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y también tuvierouna función política
y propagandística durante las visitas de los embajadores y viajeros
extranjeros.
Igual función de propaganda y satisfacción estética
tienen los primeros descubrimientos y las primeras excavaciones arqueológicas,
que la reina María Amalia quiso fuertemente. Los restos y las noticias
de estos descubrimientos han tenido un peso tan grande en el panorama
cultural europeo, que influenciaron totalmente su gusto y dieron el paso
al estilo neoclásico de la segunda mitad del siglo. Esta moda no
siguió siempre canales oficiales: aunque las leyes de Fernando
prohibían la exportación de material antiguo, parece que
el embajador inglés Lord Hamilton, gran amigo del rey, durante
las cazas reales en la Faisanería de Calvi o en Capua,
no se llevaba sólo caza, sino también restos adecuados para
constituir el primer núcleo de arte clásico en el British
Museum de Londres. También se efectuaron excavaciones y búsquedas
en Terra di Lavoro, por ejemplo en Capua, hoy conocida con el nombre de
S.Maria Capua Vetere;y que los romanos llamaron la Altera Roma
porque segunda sólo a la urbe por número de habitantes;
allí es posible contemplar el magnífico Anfiteatro, el Arco
Adriano y el Mitreo (uno de los templos en mejor estado de conservación
entre los destinados al culto de la divinidad persa Mitra) además
de los preciosos restos custodiados en el Museo Arqueológico, que
surge allí dónde en época borbónica había
un barrio militar de caballería, y en el nuevo Museo dei Gladiatori.
Estos descubrimientos influyeron también en las artes y la arquitectura,
que abandona los esquemas barrocos, para imitar el rigor clásico,
del que sigue las formas y el gusto. Uno de los primeros edificios en
que este cambio es visible es el Palacio real de Caserta.
Sin embargo, el interés por lo antiguo es también científico:
para realizar el acueducto del Parque y el Palacio real, el arquitecto
Luigi Vanvitelli realizó los puentes en el Valle
di Maddaloni, uno de los más imponentes de Europa realizado
sobre arcadas con técnica tradicional en edad moderna, inspirado
en los antiguos acueductos romanos. Hoy patrimonio del Unesco, esta obra
forma parte de una cañería larga casi cuarenta kilómetros
que tiene su origen en los manantiales del Fizzo, en Airola,
cerca de Benevento, donde se puede contemplar la espléndida Iglesia
dell'Annunziata cuya fachada es vanvitelliana.
A los Borbón no se les pasaba el estado de grave deterioro económico
del Reino y su población. Por este motivo promovieron una serie
de medidas "iluminadas" para avivar la economía, el espíritu
profesional y empresarial y el empleo. Entre las primeras medidas que
Carlos tomó, recordamos una política de construcción
sobre todo con miras a la realización de moradas de públicas
relaciones y también la mejoría infraestructural y urbanística,
operaciones que exigieron rápidamente una gran cantidad de mano
de obra especializada.
Conscientes de la necesidad de formar las maestranzas - pero también
de crear una clase de artesanos hábiles que supieran satisfacer
la demanda de objetos de lujo del monarca - los Borbón fundaron
escuelas y manufacturas punteras, como tapicerías, laboratorios
de ebanistería, cerámica y para la elaboración de
las piedras duras. Un experimento, típicamente ilustrado, de fundación
de una sociedad más justa y capaz de autofinanciarse con el propio
trabajo, es el de San Leucio A partir
de 1776 Fernando IV realiza en las inmediatas vecindades del Palacio real,
en el así llamado Belvedere, una sedería capaz de satisfacer
la demanda de tejidos preciosos de toda la corte. A los trabajadores de
esta comunidad el Rey "dona" un avanzado conjunto de leyes,
fruto de las teorías ilustradas, precisamente en 1789, cuando la
Revolución trata de liberar a Francia de los privilegios de la
nobleza. Los habitantes de S. Leucio, gracias a este Código, tuvieron
iguales derechos, como por ejemplo un sueldo ecuánime, el derecho
a la baja por enfermedad, la jubilación, la dote para sus hijas
y la casa. Nació aquí en 1786 una ciudad ideal, Ferdinandopoli,
con las primeras casas obreras de Italia: dos barrios realizados, San
Carlo y San Ferdinando, con viviendas seriales. San Leucio también
tiene otra primacía: la primera construcción neogótica
de Italia, la Iglesia de S. Maria delle Grazie, en la localidad Vaccheria,
realizada por F. Collecini y acabada por G. Patturelli entre 1801 y 1805.
Si por un lado San Leucio tenía que representar un nuevo modelo
de desarrollo industrial, para demostrar su adhesión a la vieja
política agrícola, Ferdinando realizó una granja
modelo en Carditello, que hoy se halla
en el ayuntamiento de San Tammaro. El entero complejo nace de un atento
análisis de las exigencias prácticas de una empresa agrícola,
dónde, en estrecho contacto con las actividades productivas, también
era prevista una residencia del rey con función de casa de caza,
como en el caso de San Leucio.
Para mejorar las condiciones de vida y agrícolas en Terra di Lavoro,
los Borbón realizaron en las zonas entre Castel
Volturno y Marcianise el saneamiento del río Clanio, que
hacía estas tierras malsanas y palustres, regimentándolo
definitivamente hasta lograr los que todavía se llaman Regi Lagni.
La importante obra de saneamiento efectuada por los Borbón en el
territorio de Castel Volturno, junto con las siguientes intervenciones,
además de preservar la espléndida costa ha permitido la
creación, en las zonas interiores, de la Oasi dei Varriconi que,
en un paisaje mediterráneo, todavía aloja a más de
cien especies de aves.
Más
tarde, gracias a las grandes innovaciones introducidas con la revolución
industrial los Borbón realizan importantes obras útiles
para la modernización del Reino. A las primeras líneas ferroviarias
italianas se suman los primeros puentes de hierro de Italia, el Puente
Ferdinando sobre el Garigliano en 1832, en el Ayuntamiento de Sessa Aurunca
y el Puente Maria Cristina en Solopaca en 1835, ambos por mano de Luigi
Giura, pocos años después de los primeros puentes de hierro
ingleses y franceses.
Las numerosas civilizaciones y dinastías que se han alternado en
la historia de Sessa Aurunca han dejado
preciosos testimonios: de edad romana los restos de un Teatro, los del
enorme conjunto del Criptoportico y el Puente degli Aurunci; de época
medieval la Puerta Cappuccini y la muralla que envuelve la parte superior
del burgo.
Excelente expresión de la arquitectura románica en la Italia
Meridional es en fin la Catedral de S. Pietro consagrada en 1113. Otros
importantes testimonios de construcción sagrada en Sessa son la
Iglesia de S. Stefano, la de S. Germano, l'Annunziata, la Iglesia de S.
Anna, el Convento y la Iglesia dei Frati minori y el Convento de S. Agostino,
(reestructurado durante el período borbónico por Luigi Vanvitelli).
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